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  Personajes Veracruzanos
 

NOMBRE

FECHA

Salvador Díaz Mirón 1853-1928


Salvador Díaz Mirón cubrió las páginas de la literatura mexicana con poemas contrastantes, algunos llenos de romanticismo, otros, con una fuerza inigualable. Debido a su carácter orgulloso e impulsivo fue duramente criticado; sin embargo, su calidad literaria está fuera de discusión. La figura de este poeta siempre estuvo en la mirada de sus contemporáneos, ya sea por su ideología, por sus enfrentamientos violentos o por lo hiriente de sus escritos. Su vida se convirtió en una leyenda, semejante a la de los héroes románticos.

La segunda mitad del siglo XIX encuentra al país desangrado por las luchas entre liberales y conservadores. Antonio López de Santa Anna parece haberse beneficiado con éstas. Específicamente en 1853, obtiene grandes triunfos.

Es en este año cuando nació Díaz Mirón, el 14 de diciembre, en la calle de Empáram número 17 de la ciudad de Veracruz. Sus padres fueron el político, militar y poeta Manuel Díaz Mirón y la señora Eufemia lbáñez. Realizó los estudios primarios en su lugar de origen, más tarde cursó humanidades en el Seminario de Xalapa. Se casó con Genoveva Acea Remón el 5 de abril de 1882. Fue director del Colegio Preparatorio de Xalapa de 1912 a 1913 y del Colegio Preparatorio del Puerto de Veracruz en 1927.

Díaz Mirón desde muy pequeño mostró interés por la literatura, pero también se sintió atraído por la política. Su vida tuvo, por lo menos, tres grandes pasiones: el periodismo, la política y la poesía. A los catorce años de edad se inició en el periodismo. Fundó y dirigió diversos periódicos: El Veracruzano segunda época en 1877, en 1900, en Xalapa, El Semanario, Él Orden, y El Imparcial, periódico del gobierno durante la dictadura de Victoriano Huerta, de 1913 a 1914.

Como político, compartió las ideas de Porfirio Díaz y luego las de Victoriano Huerta. Al caer este último, se exilió en Santander, España; más tarde viajó a La Habana, Cuba, donde dio clases y tuvo como alumno al que después sería el magnífico escritor Alejo Carpentier. En varias ocasiones fue diputado al Congreso de la Unión. También practicó la oratoria con gran elocuencia e ironía.

Por lo violento de su carácter, Díaz Mirón tuvo fuertes enfrentamientos; por ejemplo, en uno de ellos, debido a los disparos de su contrincante, le quedó inutilizado el brazo izquierdo. Estuvo preso en dos ocasiones: por privar de la vida al español Leandro Llada, en 1883, a Federico Wolter, en respuesta a una provocación de éste que apoyaba la reelección del gobernador Juan de la Luz Enríquez, mientras que Díaz Mirón era partidario del otro aspirante a la gubernatura, don Teodoro A. Dehesa.

La crítica literaria ha dividido su obra en dos épocas. En la primera, que va de 1874 a 1891, su poesía está impregnada de romanticismo, sigue los modelos de Víctor Hugo y Lord Byron. Son poemas más cercanos al pueblo, con versos marcadamente antitéticos, donde se retratan, por ejemplo, la pureza contra la sordidez, o el hombre león para la lucha contra la mujer paloma para el nido. De esta época son los poemas A Gloria, Sursum y Ojos verdes.

La segunda época se inicia a partir de su ingreso a la cárcel en 1892 y finaliza a la muerte del poeta. Es una etapa de búsqueda por la perfección en la forma, por un verso depurado y sin mancha. Es volver la mirada a los clásicos. Lascas es el libro representativo de esta época. De allí surgen poemas como A mis versos, Ejemplo e Idilio.

Salvador Díaz Mirón tuvo una vida tan precipitada como la época histórica de la que fue testigo. Vivió momentos culminantes para la historia mexicana como la llegada de Maximiliano de Habsburgo y el Segundo Imperio, la Guerra de Reforma, el Porfiriato y la Revolución, Murió el 12 de julio de 1928 en la misma ciudad que lo vio nacer: Veracruz. En el mismo año de su muerte, sus restos fueron trasladados a México para ser depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres.



Colaboración de José Angel Escarpeta